Memorias del Oriente Antioqueño

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Entrelazando relatos

Martes, 12 Abril 2016 09:08

Los hijos de la mala memoria

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Los hijos de la mala memoria se lo explico en plastilina

No podemos seguir condenando a más personas hacer parte de la lista prolongada de víctimas, necesitamos hacer un alto en el camino, pensarnos como comunidad, no queremos más hijos y hermanos padeciendo las inclemencias de un conflicto que no es nuestro pero en el que terminamos siendo los mayores perjudicados…

La memoria ha estado rota todo este tiempo.  Apenas si podemos,  recordamos años atrás algunos apartes de una historia basada en hechos reales, en donde los noticieros estaban inundados por esos días con letras grandes y en negrilla con nombres de víctimas, una tras otra, el panorama era igual en  todo el país, ningún rincón de Colombia pudo vencer la sombra del conflicto y nadie tampoco pudo predecir las obscenidades de la muerte.

Se habla de 6.2 millones de víctimas, pero el número sigue en aumento, es cierto que la cifra de víctimas es escalofriante, la cantidad de desalojos, los millones de desaparecidos, el asesinato repetido, montones de minas antipersonas, secuestros injustificables, protestas reprimidas, familias incompletas es el resultado de una guerra que no tiene sino pérdidas.

Hoy 9 de abril día nacional de la memoria y solidaridad con las victimas estamos en el deber de hacer memoria viva, no olvidar sus rostros, hacer un rescate por el valor humano, los muertos no solo le  reprochan a la  justicia,  también a la amnesia y a la indiferencia inacabada de las personas.

La historia no se repite cuando tenemos el valor de escucharla y no solo de dejarla en los libros, no hay historia muda, toda memoria reclama una presencia, las marchas, conversatorios y talleres son las voces de los muertos y vivos que hoy vuelven a renacer. La memoria tiene vocación de entendimiento, de reconciliación y de catarsis, este día nos permite conmemorar un sentimiento colectivo y una misma intención de vida con otros  tantos que comparten la misma nostalgia,  se llega a una reflexión  y es que el olvido no puede ser  el precio de la paz, pero tampoco se debe  confundir justicia con venganza, las víctimas tienen razones para la esperanza, por eso necesitamos cambios profundos que no dan espera.

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